lunes, 16 de junio de 2014

PENCONA 2014. LA MÁS DURA DE EXTREMADURA.

Este año tenía muchas dudas de realizar esta prueba. Estaba cansado y me dolían bastantes la piernas, las fuerzas justas, pero acabar el año sin hacer la Pencona, era como si no hubiera hecho nada. Encima este año iba a ser más dura la prueba con 32 kilómetros.
Se da la salida puntualmente a las 8:00 de la mañana,empiezo muy tranquilo, con mi hermana, pero pronto detecto que si iba a ese ritmo me tocaba sufrir y tiro para adelante.
Los primeros 8 kilómetros es una subida por un sendero muy protegido donde se puede correr prácticamente por todo el terreno hasta que llegamos al primer avituallamiento y empezamos la acción.
El paso de los buitres, aquí hay que agacharse y para arriba, aquí ni corres, ni andas ni nada, simplemente trepas. Las sensaciones son buenas y nos ponemos más verticales y vamos a la famosa panera, que ganas tenía de subir a los 1800 metros.
Antes de empezar nos tiramos por otro sendero y paso de ir cabeza de un grupito a  descolgarme a unos 50 metros y en montaña son como un kilómetro.La subida a la Panera la hago acompañado de un chaval de la zona y se hace muy amena, llegamos al punto más alto de la carrera y comenzamos el descenso, nunca había visto una bajada así. Llena de piedras y mucho barbecho y encima muy vertical. Cuando la acabé sin besar el suelo, por suerte, no podía correr, las piernas no me respondían y a duras penas me encamino a otra bajada , no comparable como la otra, pero también muy exigente, la bajada al pantano. Nuevo avituallamiento y otra vez a subir, y para mí fue lo más duro de la prueba, casi 50 minutos subiendo lo que llaman el collado de las yeguas, sin agua, excepto la del río que bajaba de la montaña. Íbamos como zombies, ya estábamos con las fuerzas muy justas, hasta que al fin diviso el avituallamiento, que alegría.
Empieza lo que más me gustó de la carrera, la bajada hasta prácticamente el pantano otra vez,  fui ganando puestos, iba todo el mundo contracturado,Adelanto más de 10 puestos.
Llego al final, prácticamente solo.  Todo corredor que me encontraba en el camino tenía muchas molestias en las piernas, en verdad, al igual que yo, empecé a sentir molestias en el a  isquiotibial, donde luego no podía ya prácticamente levantar los pies, y empiezo la última bajada, una antigua calzada romana, donde me pasa lo que había evitado toda la carrera ,  besar el suelo, pero me levanto y tener los músculos y el cuerpo tan dolorido que ya no cabía más dolor. Y llego.

Que alegría, 4 horas y 35 minutos, yo jamás había estado corriendo tanto. Menos mal que la prueba está muy bien abastecida de agua, comida y sino está el agua del río. En el puesto 57 peo lo importante era haber acabado.
Meto las piernas en la piscina natural, agua muy fría y me recupero un poco, con el amigo Gerva que ha realizado un tiempazo, esperando a mi hermana que llega pasadas las 5 horas desde la salida.
Que semana más mala después, que dolores en los cuádriceps, varias noches sin poder dormir a gusto, pero bueno como dice el refrán, sarna con gusto no pica.
Creo que es una de las carreras que ningún corredor se  puede quedar sin hacerla en su trayectoria de las carreras populares. Yo es la tercera vez que la hago, y reconozco que es la carrera en la  que mi único objetivo es acabarla y este año ha sido una bestialidad. Pero no se si es esa limonada de zumo que te dan al final, o las vistas desde arriba, o ese paraje tan bonito, o que por una vez en la vida pones tú cuerpo al límite, que al año siguiente vuelvo.

¿Cuántos kilómetros serán el año que viene?. No hay miedo, si respeto.

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